Cuento
Autoestima y salud »
Un bonito cuento que guardo, en mi memoria. En cierta ocasión un señor de ciudad se encontraba paseando a la orilla de un lago cuando vio a un hombre tumbado a la sombra de un gran árbol. Al acercarse a él comprobó que se trataba de un pescador. Éste había apoyado su caña contra el árbol y del cesto sobresalían tan sólo dos peces. El señor se dirigió entonces al pescador: — ¿Qué hace usted ahí tumbado, buen hombre?. — Estoy descansando. — ¿Descansando a las diez de la mañana y con tan sólo dos (...)

